sábado, 1 de mayo de 2010

Sueños en la oscuridad (4)

Me dirigí a la cocina a recoger el dinero que mi madre había dejado para la comida, cogí el teléfono y pedí una pizza. A los quince minutos llegó el repartidor, le pagué y me fui a la mesa que hay en frente de la televisión a comer. Cuando terminé, me fui a duchar e hice algunas tareas que me habían mandado. La hora a la que debía llegar Dan a recogerme llegó más rápido de lo que creía, así que guardé todo y me dispuse a prepararme. Apenas había terminado de cambiarme cuando llamaron a la puerta y me dispuse a ir hacia esta para abrirla. A cada paso que daba, sentía que me iba poniendo más y más nerviosa pero esto era ridículo, a mi no me gustaba Dan, al menos eso creía porque la verdad es que en clase de historia me había resultado bastante fácil hablar con él y me había decepcionado que la clase se terminara y cada uno tuviera que ir a otra distinta en la que no coincidíamos. Cuando por fin abrí la puerta, allí estaba Dan, se veía como todo un dios, espera ¿por qué estoy pensando esto? Sacudí la cabeza y le dije intentando parecer seria pero sin conseguirlo:

-Llegas tarde –una sonrisa asomaba en mi cara e intentaba reprimirla sin éxito.

-Lo siento amor, no pretendía hacerte esperar -dijo con un tono juguetón y una sonrisa picarona.

No pude contenerme y le devolví una gran sonrisa diciendo:

-Deberíamos irnos ya.

-Deberíamos…o ¿podríamos no ir y hacer cualquier otra cosa? –dijo mirándome a los ojos y sonriendo.

-¡No seas tonto! –le dije dándole con el puño en un brazo.

-¡Auch! –dijo haciéndose el herido, -con un golpe así habrías derribado a un elefante.

Le saqué la lengua y nos empezamos a reír mientras salía de casa y cerraba la puerta.

-¿Cómo vamos a llegar a la reunión?

-Con esto –dijo señalando la moto que había parada en frente de mi casa y mirándola con verdadera admiración. Me dí cuenta de que había dos cascos encima de ella y dije:

-¿En eso? ¡Tú estás loco!

-Tranquilízate, no es para tanto.

-¿Para tanto? ¡Casi me atropellas con ella!

-Eso fue un error de cálculo –dijo mirándome con una cara que haría que se le pasara el enfado a la persona más dura del planeta.

-Está bien –dije con resignación.

Me pasó un casco y cuando lo tuve puesto me ayudó a subir en la moto. Cuando su mano agarró la mía para ayudarme a subir, la piel se me erizó como si reconociera el efecto que su tacto me producía. Subí rápidamente y quité mi mano de la suya lo más deprisa que pude.

Al momento, estábamos de camino a la reunión y para hacerse oír entre el estruendo que la moto producía.

-¿Estás bien hay atrás?

-Sí –logré hacerme oír por encima del ruido.

A los pocos minutos paramos enfrente de un edificio que se veía bastante desgastado por fuera y que probablemente estuviera igual por dentro. De repente me vino a la mente la imagen del extraño edificio que aparecía en mi sueño. Tenía las mismas dimensiones que este, el mismo color y el mismo grado de desgaste.

-Llegamos –dijo.

Cuando entramos, me quedé paralizada al ver que me encontraba en el edificio de mi sueño. ¿Había sido entonces solo un simple sueño? Pero había parecido tan real… incluso se me pegaban los pies al suelo igual que en este. En ese momento, Dan me sacó de mi ensoñación diciendo:

-¿Alex?

-Sí.

-Vamos –dijo tomándome de la mano para que avanzara y consiguiendo que se me erizara la piel de nuevo.

Seguimos avanzando por el mismo pasillo que recorría en mi sueño hasta llegar a…

-¡Esa puerta! –dije sorprendida de encontrarme delante de ella.

-¿Qué ocurre? –dijo de una manera que daba a entender que si sabia lo que estaba pasando.

-¿A dónde conduce?

-Esa puerta lleva cerrada desde antes de que comenzaran a celebrarse las reuniones en este edificio y creo que se usa como cuarto de limpieza.

-Oh –dije con decepción.

-¿Por qué?

-Por nada, solo debo haberme confundido –dije mientras la voz se me apagaba lentamente.

Subimos por las escaleras dos pisos hasta llegar a la habitación donde se celebraba la reunión y Dan me condujo dentro. Fue como entrar en otro mundo, no había ni un solo trozo de pared o suelo que no estuviera decorado con algún extraño dibujo. Era imposible ver todo con una primera mirada, así que estuve parada ahí durante algunos minutos hasta que Dan me dijo:

-Bueno y ¿qué opinas?

-¿Quién ha pintado todo esto? –dije ignorando su pregunta.

-Esto… -Dan parecía azorado y se rehusaba a contestar.

En ese momento, una chica que se había acercado por detrás mientras hablábamos dijo:

-Hemos colaborado todos pero en su mayoría todo lo ha hecho este maestro de aquí.

Abrí mucho los ojos y me giré lentamente para mirarlo todo de nuevo y cuando conseguí parar le pregunté:

-¿Por qué no me lo has dicho?

-Bueno… me daba vergüenza –dijo sonrojándose verdaderamente por una vez.

-¿Por qué? esto es increíble, ni siquiera puedo dejar de mirar.

-¿De verdad piensas eso?

-¡Claro! Es magnifico.

-Si sigues así, verdaderamente acabará creyéndoselo -dijo la chica que sonrío a modo de broma –creo que aun no me he presentado, soy Sam –me dijo girándose hacia mi.

-Yo soy Alex, mucho gusto.

-Ven, te presentare a los demás.

Después de que Sam me presentara a todos, la reunión comenzó. Repartieron a todos un folio con las bases del concurso y después de sortear quién estaría con quién, esta se dio por concluida.

Casualmente me tocó con Chris y Dan, cosa que no pareció hacerle mucha gracia a Sam, la cual parecía tenerles mucho aprecio como pude darme cuenta durante la reunión. Las miradas cómplices y las sonrisas cariñosas que le dirigieron los delataron completamente. Quizás alguno de los dos había salido con ella o quizás simplemente eran buenos amigos, tendría que preguntarle a alguno de los dos, pero eso podría esperar para otro momento.

Fuera del edificio, Chris me preguntó:

-¿Qué tal lo has pasado? Espero que no haya sido muy incomodo ni nada parecido.

-Que va, todos han sido muy amables conmigo y lo he pasado muy bien.

-Me alegra saber que la reunión te ha gustado y oye… ¿te gustaría que fuéramos a tomar algo el viernes? –dijo mientras se le iba apagando la voz mientras hablaba y empezaba a ponerse rojo.

-Claro, sí, yo… quiero decir, me encantaría –esperaba no haber sonado muy desesperada.

Él me sonrío complacido de que hubiera aceptado su invitación. En ese momento llegó Dan, él y Chris intercambiaron miradas y finalmente Dan habló:

-Tengo que irme, papa quiere vernos. Tú lleva a Alex a su casa y nos vemos después –nos dirigió una sonrisa a modo de despedida y se fue en dirección a la moto mientras que nosotros empezamos a caminar en dirección a donde se encontraba aparcado el coche de Chris.

-Si es importante deberías irte, yo puedo volver sola –dije.

-No te preocupes, él puede arreglárselas solo por un rato.

-Tú padre parece bastante estricto.

-Lo es y no lo es, –dijo pareciendo pensativo, –él sólo quiere lo mejor para nosotros aunque a veces sea demasiado controlador.

Ahí estaba de nuevo aquella mirada que tanto veía en él y Dan cuando el tema se acercaba demasiado a algo de tipo familiar.

Montamos en el coche y pronto estábamos aparcando en frente de mi casa. Nos despedimos y entré rápidamente, lo que no llegaría a saber hasta tiempo después, es como Chris se quedó en el coche enfrente de mi casa durante bastante tiempo más, cuidando que no me pasará nada ya que mis padres volverían tarde esa noche.

3 comentarios:

Steban =D dijo...

wooo jaja q pasará con esa puertaaa mmmmmmm xD

KaRoL ScAnDiu dijo...

Hola querida, a veces las cajas de Cbox nop funcionan, asi que os dejo el comment, lo primero me encanta el blog y la historia, y en contestacion a tu pregunta CLARO QUE NOS AFILIAMOS, ya te sigo y te he afiliado, espero tu visita, sigue escribiendo tan hermoso... kisses...
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Iah Monaxie dijo...

otro wow! :P

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