viernes, 3 de diciembre de 2010

Sueños en la oscuridad (14)

En post anteriores Nuevo capitulo de Promesas bajo las estrellas, ¿os lo vais a perder? 

Esperamos vuestros comentarios dándonos vuestra opinión. Sin ellos no seguiríamos escribiendo. Esperamos que os guste.
Dan

Cuando aparqué el coche en frente de casa no fui capaz de hacer nada más. La temperatura de mi cuerpo se estaba descontrolando, gotas de sudor caían lentamente por mi cara. Bajé del coche y fui directamente hasta la piscina donde me tiré sin ni siquiera quitarme la ropa. El agua estaba helada pero en pocos segundos comenzó a calentarse por culpa de mi poder. A veces había sentido que era una maldición, tenía miedo de hacer daño a alguien si perdía el control y aunque intentara disimularlo, la mayoría del tiempo lo pasaba en tensión, concentrado.

-¡Hey! ¿Qué te ocurre? –la voz preocupada de Chris me sacó de mi ensoñación.

-¿Por qué piensas que me ocurre algo?

-Primero porque estás metido en la piscina con ropa y estamos en octubre, y segundo porque he pasado por casa de Alex para avisarla de que esta tarde es la reunión del grupo de arte y me ha dicho que parecías encontrarte mal, –dijo sonriendo con malicia, -¿no eres capaz de controlar una simple chispita?

-Dímelo tú –dije sonriendo mientras su camisa comenzaba a arder y Chris la apagaba rápidamente con su poder.

-¡Eso es jugar sucio! –intentó hacerse el ofendido mientras la sonrisa que asomaba en su cara le delataba.

-Tú te lo has buscado. –todavía sonriendo salí de la piscina ignorando la mano que Chris me tendía –Será mejor que no me toques no estoy seguro de poder controlarme en este momento. Debo de estar poniéndome enfermo.

-Estás mojado y sabes que puedo apagarlo. Nuestros poderes están hechos para contrarrestarse y que nunca nos matemos el uno al otro dejándola desprotegida.

-En ese caso, ¿por qué no vamos a practicar un rato? Así sabré que le pasa a mí poder.

-Tú lo has dicho hermanito. Voy a coger el coche, ¿necesitas que te seque? –antes de que le contestara Chris ya había mandado aire caliente alrededor de mi para secarme, y en menos de un minuto mi ropa estaba como nueva.

-¿Dime por qué nuestro padre se empeñó en comprar una secadora? -pregunté sonriendo.

-Muy gracioso –dijo mientras íbamos hacia el coche.

Después de 20 minutos conduciendo, llegamos al descampado que nuestro padre había preparado para nosotros cuando éramos pequeños para que practicáramos con nuestros poderes y así no hacer daño a nadie.

Nos alejamos lo más que pudimos del coche y cuando vi que estábamos lo suficientemente alejados, dejé que Chris caminara unos metros más y entonces se formó un círculo de fuego alrededor de él dejándole sin salida.

-¿Piensas que con eso vas a pararme? –se giró lentamente y mientras sonreía el fuego se fue tan rápido como había venido.

Sin una palabra más, Chris comenzó a jugar fuerte. Un remolino de arena se formó alrededor de nosotros hasta que solo se quedó alrededor de mí y cuando cesó y pude ver lo que había hecho, sonreí mientras decía:

-¿Un cortafuegos? Interesante, pero eso no me parara…

El humo comenzó a expandirse por todo el descampado alrededor de nosotros mientras Chris miraba atónito lo que estaba haciendo. Había venido a practicar todos los días desde el último mes y desde que me había enterado de que Alex era mi señora, había pasado más horas aquí consiguiendo que mi poder ganara fuerza y precisión. Cuando toda la zona estuvo llena de humo, hice que las llamas aparecieran sin darles demasiada fuerza. Chris intentó apagarlas haciendo que el aire se cerniera alrededor de todas las llamas. Ese era el momento que yo estaba esperando, avivé las llamas hasta que estas alcanzaron una altura considerable. Si mi hermano intentaba apagarlas ahora, lo único que conseguiría sería quedarse sin oxigeno. Sonreí mientras me relajaba esperando su siguiente movimiento cuando mi móvil comenzó a sonar y a vibrar dentro de mi pantalón.

-¿Sí? –dije extrañado al ver que se trataba de Sam.

-Hola Dan, ¿qué tal estás? –su voz sonaba indecisa como si no estuviera segura de querer llamarme.

-Hola Sam, bien ¿y tú? ¿Qué ocurre? –al otro lado de las llamas Chris me miraba interrogante.

-Oye mira no quiero meterme donde no me llaman pero ayer al volver a casa como llovía mucho decidí atajar por el parque que hay enfrente de la heladería de Tom, y bueno se que tú y Alex tenéis algo y bueno… no podía callármelo.

-Suéltalo ya Sam, ¿qué pasa? –comenzaba a sentirme impaciente y temeroso de escuchar lo que Sam tenía que contarme.

-Bueno vi a Chris y a Alex tirados en el césped besándose.

En ese momento deje de escuchar lo que Sam seguía diciéndome, guardé el teléfono mientras las llamas comenzaban a aumentar de tamaño cada vez más.
-¡Dan, ¿Qué pasa?! –escuché gritar a Chris desde el fondo.

Le ignoré completamente mientras los celos, la ira y la traición se apoderaban de mí olvidando que era mi hermano al que estaba encerrando en una nube de humo y llamas.

Chris debió ver en mi cara lo que ocurría porque una nube de culpabilidad apareció sobre él.

-¡Dan, para ¿acaso quieres matarme?! –gritó desde lo lejos.

Al ver que yo no reaccionaba, decidió arriesgarse y emplear su poder al máximo para deshacerse de las llamas. Vi su cara de esfuerzo para que el remolino que creó no le quitara el poco oxigeno que empezaba a quedar alrededor de él y entonces las llamas desaparecieron.


-Si esto es lo que quieres… -Un remolino de arena y aire comenzó a girar alrededor de mí intentando inhabilitar mi poder.

-Eso no es suficiente para detener el fuego, “hermanito” –mi voz sonaba lejana, como si no me perteneciera. Mi mente se había descontrolado dejando así hacerlo también a mi poder.

Las llamas comenzaron a aparecer por todos lados obligando a Chris a parar el remolino que giraba alrededor de mí y a ponerlo alrededor de él para protegerse y evitar que el fuego avanzara más.

-¡Dan, para! –gritó Chris intentado avanzar en mi dirección pero sin conseguirlo.

Albert

Iba conduciendo de camino a casa cuando lo vi. El humo casi había llegado al pueblo y cada vez se hacía más espeso. ¡Estúpidos! ¿qué pretendían? Si querían alertar a todos los pueblos de alrededor, lo habían conseguido. Di media vuelta y conducí hacia las afueras, tenía que llegar al descampado antes de que la gente empezara a alertarse y llamaran a la policía. No entendía que demonios estaban haciendo para provocar que el humo se viera a tanta distancia. Nunca habían usado sus poderes de tal manera que esto pudiera ocurrir. Solo se me ocurría una cosa, estaban peleando.

Una vez fuera del pueblo, pisé el acelerador al máximo y en menos de 10 minutos ya estaba en el camino que llevaba al descampado. Tuve que reducir la velocidad pues el humo apenas me dejaba ver lo que había delante de mí. Tuve que parar el coche y seguir andando. El humo era cada vez más espeso según me iba acercando. Nunca había usado mi poder contra ellos ya que no quería que desconfiaran de mí, pero esta vez no me quedaría otro remedio. Llegué hasta donde el coche de Dan estaba aparcado, ya no pude seguir avanzando, el humo y el calor que desprendía el fuego me lo impedían. A lo lejos vi a Chris protegiéndose con un gran remolino haciendo de cortafuegos mientras las llamas lanzaban latigazos de fuego contra él. Pude ver como gritaba intentando razonar con Dan y como este parecía haber perdido el control. La rabia se reflejaba en su rostro y lo que había debía haber comenzado como un juego ahora parecía algo personal.

Esto solo podía significar una cosa, la habían encontrado. Antes de que Dan echara a perder todo lo que había logrado conseguir durante tantos años, lancé un rayo de luz eléctrico que recorrió toda la distancia que había entre Dan y Chris iluminándolo todo y sacando a Dan de su inconsciencia. Pareció ver a Chris por primera vez, su cara reflejaba confusión, como si no supiera donde se encontraba. Hubo un fogonazo en el que las llamas aumentaron y de repente desaparecieron. Dan pareció no resistir más y se desmayó.

Chris y yo salimos corriendo hasta donde Dan se había derrumbado y Chris se agachó junto a su hermano.

-¿Qué ha pasado? –pregunté con ira y preocupación. Si algo le pasaba a Dan todo lo que había preparado durante tantos años no habría servido para nada.

-Será mejor que lo hablemos luego. Ahora tenemos que llevarle a casa y meterle en la bañera con agua fría. Está ardiendo –Nunca había visto a Chris tan preocupado por nadie excepto por su señora. Dan había sido siempre su rival por el amor de la portadora, pero aun así era su hermano. Había intentando cortar su unión de todas las maneras posibles sin conseguirlo. Al parecer la portadora lo había conseguido nada más aparecer sin mucho esfuerzo. Qué ironía, la persona que tendría que unirlos solo estaba consiguiendo separarlos.

Cogimos a Daniel y lo tumbamos en el asiento trasero del coche. Durante todo el tiempo que duró el trayecto de vuelta a casa, Chris no paró de usar su poder para que Dan sintiera el frío del invierno y su temperatura no subiera más. En cuanto llegamos a casa, metí el coche en el garaje para que ningún vecino viera como sacábamos a Dan del coche y le llevamos enseguida al baño. Entre los dos le quitamos la ropa y le metimos en la bañera que Chris había llenado de agua fría para su hermano.

Salí del baño dejando a Chris al cuidado de Daniel mientras yo iba a la cocina a por algo de hielo por si la temperatura no le bajaba.

Chris

Me sentía impotente ante el poder de Dan, nunca me había sentido de esta manera. Nuestros poderes estaban hechos para contrarrestarse, entonces ¿cómo podía ser que no pudiera parar a Dan? Parecía estar en shock, la ira se reflejaba en su rostro y no parecía escucharme. Su poder estaba totalmente descontrolado. Me sentía culpable y solo podía protegerme. En el estado en el que Dan se encontraba provocarle podría formar una catástrofe. Para librarme del fuego tendría que usar todo mi poder y eso podría provocar que el fuego se extendiera y provocáramos un incendio masivo. No sabía si podría aguantar mucho más, las fuerzas comenzaban a fallarme y mi poder comenzaba a fluctuar. Me forcé en intentar avanzar poco a poco para pararle pero sin obtener ningún resultado. Entonces una luz iluminó todo a nuestro alrededor y vi a nuestro padre aparecer al lado del coche. El fuego ardió con más fuerza y se apagó tan rápido como había comenzado. Empecé a respirar con tranquilidad cuando vi como Dan se desmallaba. Salí corriendo y prácticamente me tiré al suelo antes de llegar a su lado. Estaba muy pálido y al tocarle casi me quemé.

-¿Qué ha pasado? – escuché la voz de Albert en la lejanía. Mi mente solo tenía espacio para mi hermano.

-Será mejor que lo hablemos luego. Ahora tenemos que llevarle a casa y meterle en la bañera con agua fría. Está ardiendo –dije forzándome a contestar.

Lo metimos en el coche y mientras mi padre conducía lo más rápido que podía yo me centraba en intentar bajar la temperatura de mi hermano. Si seguía subiendo no sabía que podía ocurrir y eso me aterrorizaba. Habíamos estado juntos durante tantos milenios que no podía imaginar mi vida sin él en ella para proteger conmigo a la soñadora, nuestras señora.

Una vez llegamos a casa, le llevamos directamente al baño donde abrí el grifo de la bañera dejando que se llenara de agua fría. Le quitamos la ropa y lo metimos en la bañera. El agua se calentó apenas unos minutos después de que su piel hiciera contacto con ella. Noté como Albert abandonaba el baño dejándome a solas con Dan. Quité el tapón dejando que el agua se fuera y lo volví a poner dejando que la bañera se llenara de nuevo con agua fría.

Me sentía como un miserable. Podía averiguar el motivo de su ira. Se había enterado del beso que había tenido con Alex. Mi mente solo tenía espacio para una cosa: si algo le ocurría a Dan, no me lo perdonaría, ni siquiera sabía lo que haría. Mi trabajo era proteger a Alex, pero a lo largo de los siglos la única persona que me había hecho compañía y que había estado conmigo siempre había sido Dan. Habíamos tenido nuestros roces por el amor de nuestra señora, pero aun así…

La puerta se abrió en ese momento devolviéndome a la realidad, giré la cabeza para ver a Albert con varias bandejas de hielos.

-Esto ayudara –dijo pasándomelas para que las vertiera en el agua.

Albert esperó en silencio a que se las devolviera y entonces habló de nuevo.

-Deberíamos hablar de lo que ha pasado –la tensión en su rostro era palpable.

-No ahora. Hasta que mi hermano no se encuentre mejor no voy a separarme de él.

-Muy bien, pero no creas que te vas a librar de nuestra charla –acto seguido salió cerrando la puerta y el silencio se hizo de nuevo siendo interrumpido tan solo por la respiración irregular de Dan.

Estuve allí sentado apoyado en la bañera por más de dos horas hasta que noté como Dan se removía y me giré para ver si se había despertado. Por fin estaba despierto y sus ojos me miraban con perturbación.

-¿Qué ha pasado? –su voz sonaba áspera y cansada mientras el azul de sus ojos parecía tornarse más oscuro de lo habitual.

-No hables ahora. Todavía estás débil –toqué su frente ignorando su mirada. La temperatura parecía haberle bajado bastante aunque todavía era más alta de lo normal.

Me levanté tomando una toalla, le ayudé a levantarse y le envolví con ella. Apoyándose totalmente en mí le ayudé a llegar hasta su habitación donde con esfuerzo se puso algo de ropa y se metió en la cama. Su mirada de culpabilidad y miedo por haber podido llegar a herirme de gravedad me traspasaron como si un cuchillo se me clavara en el pecho. Yo era el culpable de su estado. Sabía que se estaba poniendo enfermo y solo había acelerado el proceso al acceder a ir a jugar con él. Todo eso sumado a la noticia que le habían dado mientras estábamos en el descampado habían sido el detonante de su estado. ¿Pero quién podía habérselo contado? Aparté todo esto de mi mente mientras le decía:

-Hablaremos cuando hayas descansado y estés mejor. Estaré en mi habitación, si necesitas algo estaré aquí al lado –salí entornando la puerta y en lugar de ir a mi habitación volví al baño donde me di una ducha bien larga. Estaba lleno de polvo y culpabilidad. Al terminar la ducha, entré en mi habitación y me tumbé mirando al techo. Lo primero se había quedado en la ducha pero lo segundo seguiría conmigo durante bastante tiempo. Cerré los ojos mientras el recuerdo de Alex besándome en el parque acudía a mi mente de nuevo. Más tarde tendría que dar varias explicaciones.

7 comentarios:

John Noctem (Soñadores) dijo...

wauuuuuuu es genial =D

Lilith... dijo...

Tuuuuuuuuuuuu, Que fuerte!!
joder con la Sam, se mete donde no la llaman...
ha estado bien,aunq eso de que la llamen mi señora suena raro, como q la hace mayor. aun asi me ha gustado, Dan es tan perfecto como siempre y por un segundo era imposible no imaginar la escena de la bañera...
un beso, continua, q esta interesante. Animo, q yo te apoyooo...

Alice Blake (soñadores) dijo...

ohh mi querida Lilith tu como siempre mi fan numero 1 ^^ lo de mi señora tiene su por qué, se verá más adelante :D

Citu dijo...

Pobre Dan y que pelea. Me dio mucha pena que los hermanos se golpeen con tanta fuerza y luegos toda la culpa en que se tenían. Genial capitulo chicos les mando un beso y se me cuidan. Feliz fin de semana

Cynthia dijo...

Jo Dannnnn pobrecito, y Chris ahora se debe de sentir bastante mal, espero que Dan al menos entienda que Chris tambien la quiere... pues si se enfrentasen de verdad esta claro quien ganaria... Ademas ai que comprender a Alex, elegir entre Dan o Chris es demasiado complicado...
Gracias!!!!

..*D!¡ana: dijo...

..hOlaaa bueno Hahahaha dios, un momento, respiro, fu, respiro haha volvi; que emocionante dios no tengo palabras para describir la euforia que llevo dentro con todo esto, el pobre Dan y Chris y el enfrentamiento que comenzo como un juego solo tengo una cosilla que decir...PUBLICA PRONTO siiii es que quiero saber mas y como pasa este pleito y muchas cosas mas..Ha y esos poderes que sexys xD..

Cuidate&Besillos...
Att:..*D!¡ana

Soycazadoradesombrasylibros dijo...

;)sigue asi¡¡besos¡

Por cierto I love Sam

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