lunes, 3 de enero de 2011

Jardín


Me adentré entre la densa flora. No sé la razón que me empujó a llegar allí, tan solo que en un determinado momento mis pies dejaron de obedecer las órdenes que les daba moviéndose por sí solos y no se detuvieron hasta que estuve ante una puerta de madera que estaba agrietada y medio desprendida.

Avancé y vi desplegado ante mí un inmenso jardín que no parecía tener fin. Caminé atenta a cada detalle de aquel misterioso pero fantástico paisaje repleto de vegetación de todo tipo, desde los arboles más comunes hasta los más extraños los cuales no había visto en mi vida.

La brisa juguetona se movía de un lado a otro, pasando entre los diminutos huecos que dejaban entre si las plantas para luego envolverme y llenarme de una sensación de paz a la par que alegre como si aquel lugar me estuviera dando la bienvenida.

Ante mi mirada interrogante se abría paso entre la vegetación un estrecho sendero que parecía dibujar curvas por pura diversión.

Los rayos del sol atravesaban las copas de los árboles y bañaban de luz dorada en pequeñas porciones las hojas, que permanecían muertas sobre el suelo enmarcando el sendero.

Seguí caminando sin detenerme hasta que divisé un monte que parecía ser el corazón de aquel inmenso lugar.

Este estaba rodeado de grandes arbustos de los cuales afloraban multitud de flores de todos los colores, formas y tamaños.  El camino, que a medida que se acercaba a él se hacía más ancho, parecía finalizar allí.

Al llegar al monte, observé con gran fascinación una majestuosa y amplia fuente de color blanco que sostenía la figura de un Hada que vestía un traje echo únicamente con flores. Sentada, mostraba  una gran sonrisa mientras miraba al frente. La expresión de su rostro estaba tan bien esculpida que parecía que iba a cobrar vida en cualquier momento.

A su alrededor había unos pequeños arbustos en los cuales crecían unas magnificas flores doradas que parecían tener purpurina plateada. Me agaché para mirarlas con más detenimiento, arranqué una y la olí sutilmente. Tenía un olor un tanto peculiar, me recordaba a aquel perfume que usaba mi madre. 

A unos metros de la fuente yacían unos bancos de piedra que la rodeaban. Me acerqué con cuidado y me senté en unos de ellos. En ese instante apareció encima de la cabeza del hada un pequeño agujero negro el cual comenzó a agrandarse a un ritmo amenazador. Quise huir de allí pero mi cuerpo no reaccionaba. Desesperada intente buscar una solución, pero pensara lo que pensara era imposible escapar. Angustiada observé como el agujero iba tomando poder sobre todo lo que había a mi alrededor, absorbiéndolo todo. Cerré los ojos y esperé a que yo fuera lo próximo en desaparecer de ese jardín.

Cuando abrí los ojos estaba tumbada sobre mi cama y en mi mano izquierda reposaba la flor dorada que había arrancando. ¿Había sido un sueño?


4 comentarios:

sRy_ dijo...

bonito sueño..y jardín =)

Sandra dijo...

Que imagen más bonita y menudo sueño. Un saludo

Jhon Noctem (soñadores) dijo...

llévame a ese Jardín debe ser genial... =D

Leo Lopez dijo...

Muy bueno , como siempre . Saludos :

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