sábado, 24 de abril de 2010

Sueños en la oscuridad (1)

Mi vida es un torbellino de emociones en este momento. Mi padre ha conseguido un nuevo trabajo en otra ciudad y ahora debemos mudarnos. Todo lo que me gusta; bailar, pintar, crear… supongo que se quedará aquí en mi antiguo colegio con todos mis grupos y amigos… Sobre todo mis amigos, las aficiones son algo que se pueden recuperar en cuanto encuentre alguien con quien compartirlas en mi nueva vida, pero los amigos… los amigos son algo que aunque se que ahora no voy a perder, ya no podré verlos (bueno sí, se que hay Internet y mails), y aunque hablemos por teléfono a menudo, con el tiempo cada uno habrá echo nuevos amigos y poco a poco la amistad se irá perdiendo…

En verdad nunca pensé que llegaría a echar de menos mi casa, mi habitación, mi jardín… pero ahora que veo cada vez más cercano el día de partida, empiezo a añorar cada vez más todo lo que tengo.

Bueno por fin llegó el día, yuju!!! (Suspiro), en fin, ya no hay nada que hacer, ya ha llegado el momento… no esperé que llegara tan rápido, pero ya esta hecho y no hay marcha atrás, mi nueva vida comienza… Al menos espero que no sea todo demasiado malo; un nuevo instituto, hacer nuevos amigos, la nueva casa, la nueva ciudad… va a ser un gran desafío.

Cuando llegamos a la nueva casa me quedé impresionada, era el doble de grande que la casa en la que vivíamos, ¡menuda primera impresión! El jardín estaba perfectamente cuidado y hasta teníamos piscina, repito ¡piscina! Siempre soñé con tener una en mi antigua casa pero mis padres me decían que era demasiado cara construir una, ahora se que están intentando que no me sienta tan mal por el traslado comprándome de alguna manera habiendo venido a vivir a una casa con piscina. Que ilusos si piensan que así van a hacer que me sienta mejor (bueno quizás si). La casa era incluso más grande de lo que se veía por fuera, la cocina era magnifica, grande y espaciosa, con todo lo que se necesita en una cocina, el salón era dos veces el antiguo, y mi habitación… esta era la mejor parte de la casa, era dos veces la anterior y hasta tenia baño propio (veo que habían pensado en todo). Bueno quizás el traslado no fuera tan malo del todo.

Cuando terminamos finalmente la mudanza, ya había pasado una semana en mi nueva ciudad y había descubierto que realmente no sabía lo que me perdía al vivir sin piscina. Mis amigos me llamaron regularmente y esto hizo que mis dudas se aplacaran bastante. La ciudad no era demasiado grande pero parecía acogedora y papa tenía un trabajo mejor y que le gustaba realmente y eso hacia que no me sintiera tan enfadada con él por trasladarnos a otro sitio en el que no teníamos a nadie.

Mi segunda semana transcurrió con bastante tranquilidad salvo por un pequeño incidente, cuando iba paseando vi un pequeño parque a lo lejos y no pude dejar de ir a caminar por él, y mientras estaba cruzando la carretera de repente una moto apareció por la esquina y al verme frenó en seco, sino hubiera frenado a tiempo lo más probable era que me hubiera atropellado, el chico se quitó el casco y me preguntó si estaba bien y sin darme tiempo a contestarle se lo puso de nuevo y se fue y yo me quedé como una tonta parada en medio de la carretera shokeada por el suceso que con el paso de los días fui olvidando.

Ya solo quedaba un día para comenzar las clases y la verdad que no podía tener menos ganas de ello, así que disfruté al máximo de mi piscina antes de que las clases, los deberes y las tareas consumieran todo mi tiempo. Después de cenar vi un rato la tele y me fui temprano a dormir.

Cuando llegó la mañana siguiente yo no podía tener menos ganas de levantarme, era mi primer día en mi nueva escuela y estaba demasiado nerviosa, no sabía que ponerme ni que hacer. Mama estaba muy emocionada, me hablaba sobre como iba a volver a poder pintar y bailar, como conocería gente nueva y eso seria bueno para mi. Papa ya se había ido a trabajar aunque el ya me había dicho también todo esto por la noche.

Al llegar al instituto me quedé impresionada de la cantidad de chicos y chicas que parecía haber en este pueblo pequeño pero que visto esto ahora no lo parecía tanto. Me dirigí a la recepción a recoger mi horario y cuando con él en la mano me dirigía hacia mi primera clase, alguien se chocó conmigo y mi carpeta con todos mis dibujos y creaciones se me resbaló desparramándose todo por el suelo. La persona con la que choqué me pidió disculpas y se agacho a recoger todo conmigo, cuando fui a coger los papeles que el desconocido me tendía, alcé la mirada y me quedé mirándolo fijamente; el chico era guapísimo, ojos verdes, cabello moreno revuelto, tez no muy bronceada ni muy blanquecina, nariz perfecta… al darme cuenta de que lo estaba mirando fijamente desvié la mirada y recogí los papeles que me tendía dándole las gracias. El chico se disculpó de nuevo y tendiéndome la mano se presentó.

-Soy Chris, ¿y tú eres? –Guau, el chico era además de guapo, alto y educado.

-Alex y siento haberme chocado contigo, iba buscando mi primera clase y no te he visto.

-Yo también lo siento, tampoco iba mirando por delante. ¿Eres nueva?

-Sí, este es mi primer día aquí.

-¿Si quieres puedo enseñarte donde está tu clase? ¿Qué te toca ahora?

-Arte.

-¡Que casualidad! También es mi primera clase, podemos ir juntos si quieres.

-Claro, me encantaría, así por lo menos conoceré a alguien -me sonríe (madre mía su sonrisa haría que cualquier chica cayera rendida a sus pies) y me dice:

-Me imagino que es incomodo empezar en un sitio nuevo donde no conoces a nadie, ¿hace mucho que has venido a vivir aquí?

-Apenas dos semanas.

-Guauuu, eso es poquísimo tiempo ¿y ya conoces algo de aquí?

-La verdad que he salido a pasear pero no conozco muchos sitios donde ir y apenas llevo tiempo aquí.

-Pues me encantaría que quedáramos algún día y así enseñarte la belleza de este lugar.

-Gracias, seguro que si alguien me enseña el pueblo apreciare mejor lo que tiene que ofrecerme.

Los dos nos reímos y el me llevó hasta mi primera clase. Al entrar, los olores de la pintura, la vista de los pinceles… me dieron la calma que solo conseguía cuando pintaba, echaba de menos pintar más de lo que estaba dispuesta a admitir, pero papa y mama no tenían porque enterarse, sino seguro que insistirían en que buscara algún grupo de arte o algo para que me ayudara a integrarme. Me dirigí hacia el profesor y le entregué la ficha que me habían dado en recepción, este me indicó un caballete vacío y me ofreció material. El caballete donde el profesor me colocó estaba justamente al lado del de Chris y al acercarme este me dirigió una sonrisa calida, parecía que había encontrado mi primer amigo. Empecé a pintar y mi pincel como siempre parecía tener vida propia, cuando llevábamos media hora de clase, Chris se asomó a mi caballete y dijo:

-Eso es realmente bueno, ¿dónde aprendiste a pintar así?

-En ningún lugar, siempre me ha gustado pintar.

-Lo imaginaba, de cuando nos chocamos en el pasillo quiero decir, vi tus dibujos, son realmente buenos.

-Gracias, -me sonrojé, -la verdad es que nadie nunca me lo ha dicho tan directamente a parte de mis padres claro, en mi antiguo instituto estaba en un grupo de arte.

-Yo también estoy en el grupo de arte del instituto, ¿por qué no te apuntas? Va a empezar un concurso en grupo.

-Supongo que estaría bien, salvo que no conozco a nadie aquí y no se si conseguiría estar en algún grupo.

-Creo que ya conoces a alguien -me sonrió.

-Ahora déjame ver que estás haciendo tú -me asomé.

-Guau, es precioso.

-Gracias -ahora le tocaba sonrojarse a él.

Al acabar la hora me dirigí a mi siguiente clase y según transcurría la mañana parecía que iba conociendo más gente y me sentía mejor. A la hora del almuerzo todos se dirigieron a la cafetería, así que me dirigí también allí. Todo estaba abarrotado de alumnos yendo a sentarse a las mesas y pagando su comida en la barra. En una mesa vi sentado a Chris con dos chicos y cuatro chicas, cuando el me vio me sonrió y me llamó con la mano pidiéndome que me acercara y cuando llegué donde estaban me dijo:

-Alex siéntate con nosotros por favor.

-Gracias -entonces él me presentó.

-Chicos, esta es Alex, ella es nueva y se mudó apenas hace dos semanas.

-Alex esta es Susan, Cindy, Cat y Cloe y ellos son Rob y Luke.

Todos me saludaron y pronto empezaron a hacerme preguntas, sobre mí, sobre mi antigua ciudad, mis amigos, mi instituto, mis aficiones… entonces cuando dije que aparte de pintar también me gustaba bailar Cat dijo:

-Eso es fantástico Alex, Chris también baila y busca en estos momentos a la bailarina perfecta para ser su pareja en un concurso, ¿por qué no haces la prueba? Quizás tú seas su pareja ideal.

Chris se puso rojo y dijo –Cat no tienes porque agobiarla sino quiere, apenas ha llegado y está adaptándose pero ¿te gustaría hacer la prueba Alex?

-Claro, ¿por qué no? me gusta bailar, por probar no pierdo nada.

-Ok, hablare para que nos presten el teatro para hacer la prueba y cuando tenga la hora y el día te aviso.

Así el día transcurrió sin incidentes y a la salida Chris me esperaba para acompañarme a casa. Cuando íbamos de camino nos encontramos con el chico que casi me atropella y yo le grite:

-¡Tú!

-¿Le conoces? -preguntó Chris.

-Claro que le conozco, casi me atropella con la moto y al segundo de preguntarme como estaba sin haberle contestado se largó -apenas había pensado en el suceso de la moto pero al verlo de nuevo todo volvió a mi cabeza.

-Dan, papa te dijo que tuvieras más cuidado con la moto.

-Lose pero llegaba tarde y el me hubiera matado sino llegaba a tiempo, lo siento -dijo dirigiéndose a mi y lanzándole una mirada significativa a Chris.

-¿Vosotros dos sois hermanos? -pregunté atónita.

-Sí, aunque no nos parezcamos mucho, somos mellizos.

-Quien lo diría -la verdad que si que lo diría porque aquel día con el susto de poder haber sido atropellada no me había fijado bien en aquel extraño, pero ahora que los miraba a los dos, me daba cuenta de que eran bien parecidos. Dan tenía el mismo pelo revuelto y negro de su hermano, su tez era la misma pero el color de sus ojos era azul y no verde y tenían el mismo tipo de sonrisa deslumbrante de esas que te paran el corazón.

Dan consiguió que lo perdonara y los tres nos fuimos de camino a mi casa. Hablamos bastante y nos fuimos conocimos un poco más y al entrar en la calle donde se encontraba mi casa, descubrimos que vivíamos en la misma calle a solo unas casas de distancia.

6 comentarios:

rakel dijo...

me encanta ya lo sabes xd

Soñadores dijo...

Gracias raquel ;)

Anónimo dijo...

esta muy interesante. vas a poner mas de la historia? saludos

Anónimo dijo...

K genial!! =D

Iah Monaxie dijo...

Está increible! ahora mismo voy a leer las otras partes, veo que tienes talento! Felicidades :)

hannih dijo...

=D esta genial =D genial genial genial =D realmente es una suerte enorme haber visto este blog =D good read =D

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